Hablamos con Àlex Ribó, director de producción y responsable del departamento gráfico de SPM360, sobre impresión digital, exigencia del mercado y el futuro del sector.
«Ha cambiado la percepción… y ha cambiado la realidad»
— La impresión digital ha cambiado mucho. ¿Qué es lo que más ha evolucionado, desde vuestro punto de vista?
Àlex lo tiene claro:
«Ha cambiado la percepción y ha cambiado la realidad. Antes la impresión digital se veía como “la solución rápida” para salir del paso. Hoy es una opción estratégica. Porque combina tres cosas que las empresas necesitan cada vez más: calidad, flexibilidad y personalización. Y esto, cuando tienes ritmos de mercado rápidos y comunicaciones segmentadas, es muy potente.»
Calidad: ya no es negociable
— Cuando las empresas os piden impresión digital, ¿qué valoran realmente?
«La primera palabra es calidad. Ya no es negociable. Las marcas quieren resultados profesionales. Y cuando hablamos de calidad, hablamos de aspectos muy concretos: fidelidad cromática, definición en textos pequeños, uniformidad entre copias y una buena respuesta en papeles de gramaje elevado.»
Àlex insiste en un punto clave: la coherencia visual es crítica para mantener la identidad de marca, especialmente en piezas como catálogos, dossiers comerciales o revistas internas.
«Muchas veces pesa más la rapidez, pero en realidad lo que pesa es la flexibilidad. La impresión digital permite producir bajo demanda y eso hace que la empresa gane en control reduciendo riesgos y aumentando la capacidad de reacción, además de trabajar con stock cero.»
La capacidad de hacer reimpresiones rápidas o de adaptar contenidos a última hora se ha convertido en una ventaja competitiva real. Hoy la flexibilidad no es un extra; es un requisito.
Personalización: de detalle creativo a necesidad estratégica
— Hay un tercer elemento que has mencionado: la personalización. ¿Es tan importante como parece?
«Lo es. Y cada vez más. La personalización ya no es “un detalle creativo”; es una necesidad estratégica.»
Con datos variables, explica Àlex, cada pieza puede adaptarse al destinatario: nombres, contenido segmentado, numeraciones únicas o códigos personalizados.
«Cuando una pieza habla directamente al receptor, el impacto cambia. Incrementa la relevancia del mensaje y mejora el rendimiento de muchas campañas.»
La exigencia del mercado también ha subido
— Si la impresión digital ha mejorado tanto… ¿por qué todavía hay margen de mejora?
«Porque las empresas también han subido el nivel de exigencia.»
El primer punto sensible es la coherencia cromática entre tiradas.
«Si una marca tiene colores corporativos definidos, la consistencia es imprescindible. Y eso requiere control técnico, rigor y procesos bien afinados.»
— ¿Qué otras demandas detectáis?
«Crece mucho la demanda de papeles y acabados especiales. Texturas naturales, soportes premium, acabados que aporten diferenciación… La pieza impresa es también una experiencia. Cuando la marca quiere calidad percibida, el soporte y el acabado son claves.»
Cuando el volumen crece, la decisión es más estratégica
— Y cuando las tiradas aumentan, ¿qué ocurre?
«En las tiradas medias entra más en juego la variable coste/cantidad. La impresión digital es especialmente eficiente en tiradas cortas, pero cuando el volumen crece hay que analizar bien qué solución productiva conviene más. Aquí es donde el asesoramiento honesto y técnico es importante.»
Rapidez sí, pero con rigor
— También habéis hablado de plazos y de la cultura de la inmediatez.
«Sí. Los plazos cada vez son más ajustados. Las empresas esperan rapidez… pero sin perder calidad. Eso implica procesos muy bien organizados, previsión y una comunicación clara desde el principio.»
El factor invisible que marca la diferencia
— ¿Cuál dirías que es el punto más “invisible” pero más decisivo?
«El asesoramiento técnico.»
Àlex lo explica con naturalidad:
«Muchas incidencias vienen de archivos mal preparados: problemas de color, resolución insuficiente, sangrados incorrectos… Un buen soporte previo puede evitar errores, ahorrar tiempo y garantizar el resultado final. Es el tipo de trabajo que, si se hace bien, casi no se nota… pero es determinante.»
Mirando hacia el futuro
— ¿Hacia dónde crees que va el sector?
«La tendencia es clara: producción bajo demanda, integración con datos, automatización, mayor sostenibilidad y una experiencia de cliente más consultiva.»
Y concluye:
«La impresión digital ya no es solo un proceso técnico. Es una herramienta de comunicación que combina tecnología, optimización de recursos y estrategia de marca.»
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